El cuento de la bolsita de plástico

Había una vez una maruja toda feliciana, que su único objetivo en esta vida era que le regalaran cosas con sus compras. Tanto era su obsesión, que una vez decidió acoger como parte de la familia una bolsa de plástico, para que vieran algo de humanidad y empatía a tal objeto, ordenando una habitación exclusiva para la bolsita.

Como véis en la “ilustración” la mujer no sabía diferenciar una de miles, y su casa, era una casa de acogida. Pero lejos de cuidarlas y venerarlas, las maltrataba guardando cosas en sitios oscuros, las llenaba de basura para tirarlas en medio de la calle, etc, etc …

Mas las bolsas decidieron tomarse su revancha y hacerle pagar sus osadias y sus maltratos. Como estaban hartas, dolidas, ultrajadas, etc., decidieron perjudicar al ser humano hasta el infinito y más allá, incluso llevandose alguna vida como juguete alternativo.

Y entonces los ilustres políticos, no pudieron con los envites de varios flancos: los ecologistas por un lado, las víctimas de asfixia, y las madres y abuelas con sus cestos de mimbre y sus bolsas de pan hechas con ganchillo. No os podéis imaginar qué cruentas batallas degeneró todo esto, por una simple bolsita de plástico …

No hubo vencedor, aunque algunos se beneficiaron. Los políticos, lejos de dejar una huella con respecto a este hecho (sobre otros, es otro cantar), llegaron a la conclusión de que generar miles de bolsas de plástico perjudicaba la vida de sus vasallos, ya que destruir una bolsa de plástico requería sin tener que incinerarla con dragones, muchos milenios, aparte de muchos contras que generaba este objeto.

Y desde entonces, los centros comerciales y algunas tiendas, como modo de compensación por maltratar a este maltrecho planeta, un par de céntimos, para que el cargo de conciencia en algunas personas, les pese. Aunque, muchas ampollas y sangre derramada ha sufrido más de una, por reclamar una bolsa de plástico gratis, sin pensar en el día de mañana, en las nuevas generaciones.

Y esta fantochada de cuento, colorín colorado se ha acabado.

Siento, si está hecho en cinco minutos, pero es que aún tengo el recuerdo de un “encontronazo” con una fan de Sálvame, y llamandome pelota y ladrona, por una misera bolsa de plástico que cuesta cincuenta céntimos. Lejos de ser una choni, o una poligonera (desconozco muchas tribus), me topé con una cuarentona que me espetó esto:

  • pero tu de q. vas!!!!!voy donde se me pone el potorro ,,,y presuntamente alomejor vas y virlas list

Anda que si me dejaran hacer una cruzada para aniquilar estas marujas, quizás las cosas irían de otra forma. Si alguien quiere leer tan magnífica conversación en el facebook, aquí tiene el enlace. Y tranquilos, no hace falta que respondáis, esta “persona” no merece ni dos segundos para mostrarnos más su “intelecto”.

P.D: y ojo al dato, yo soy catalana y ella no, y yo no me quejo por pagar 0,50!, (a los de Intereconomía, no todos los catalanes somos tan magníficos como esta señora ajena a Cataluña).

P.D.2: hasta ahora no había descifrado el final de su “célebre” frase … XDD.

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