Campo de batalla: tu propio corazón

Muchas veces en la vida, tenemos conflictos. Casi todos están bañados por los sentimientos humanos, que poseemos, algunos más racionales que otros, donde se puede pasar de la felicidad absoluta, al dolor o odio más enfermizo. Esta entrada, va por un par de personas, que ahora mismo su corazón ha sido diana de personas que no han sabido ver ese brillo tan especial que irradían y hechizan, y como amiga o conocida, son personas que me caen fenómenal (una chica y un chico, no quiero mencionarlos pero espero que sepan quiénes son).

Mirad, todos más tarde o temprano, la cita ineludible que tenemos es con la mismísima muerte. Pero en ocasiones, por el camino que exploramos, se cruza alguien que nos ilumina nuestro camino y que mágicamente, forma parte de tu aventura, de tu vida. Asi que, si véis que esa persona no irradia la suficiente luz como para despejar vuestra oscuridad, es que no es la persona indicada, aunque a veces el amor sea el que te alimenta y te viste, y te aconseja, para bien o para mal.

Si eso, tomad otro camino, embarcaros en una nueva aventura, y a lo mejor, esa luz esperada, está a la vuelta de la esquina. Con todo mi cariño, espero que solventéis este mar embrabecido y huraño, que os embite y os hace daño estos días, mis pequeñuelos.

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