Cuentos

The Cat.

“Erase una vez un granjero que subsistía de lo que le daba la tierra. Entre sus riquezas personales, había un pequeño gato, el cuál veneraba como a un familiar, ya que ayudaba a ahuyentar a voraces ratones.
Pero un día, la Avaricía con aromas de Desconfianza, se adueñó del granjero, y aunque en un principio todo seguía igual, los de dentro de la granja sabían que algo no iba bien. Tal era la obsesión del granjero en echar las culpas de su poca fortuna, a alguien, que pronto sus ojos se posaron en el ser que jamás le había fallado y que permanecía a su lado, sin entender que es estar de buen o mal humor.
Fue una noche sin estrellas, en la que ocurrió todo. El granjero, ciego de corazón, cogió al gato y lo mató, no sin antes torturarlo y colgarlo de un árbol, como si fuera un trofeo para admirarlo.
Pasaron unos cuantos meses, y el granjero seguía sin ver las ganancias sustanciales que tanto anhelaba.
De vez en cuando, paseaba por sus tierras, y pasaba delante del árbol donde fue colgado el gato, donde ya no había nada de la crueldad de aquella noche. Seguramente (pensaba el granjero) se lo ha llevado alguna rapaz o algun animal hambriento. Lo que no podía imaginar el granjero, es que el espíritu de este felino quería hacerle pagar tan inmenso dolor y traición.
Por las aldeas cercanas, y con más frecuencia, se escuchaba maullar. Algunas personas decían que era un gato negro como una noche sin estrellas y que de tanto en tanto, se veían dos pequeñas manchas amarillas observando, desapareciendo en segundos.
Mas la incertidumbre y la mala suerte, se adueñaron de aldeas y granjas. La gente empezó a ponerse muy nerviosa y incluso ofrecieron dinero para capturarlo y matarlo si era necesario, para acabar así con la mala fortuna.
Pero no se puede culpar a un ser que no ha hecho otra cosa que dar fidelidad, obediencia y cariño a quien lo ha exigido con el tiempo. Es por eso, que una noche, nuestro granjero, que volvía de sus juergas nocturnas, se perdió por el campo.
A la mañana siguiente, el granjero yacía muerto, en mitad de un campo, lleno de arañazos, mordiscos y lleno de sangre. Y curiosamente había un gato negro encima suyo. La gente intentó darle sepultura, pero el gato se erizaba y bufaba a todo aquél que se acercaba.
Y es así como comenzó la mala fortuna del gato negro, o quizás lo único que quería el felino, era salvaguardar el veneno que un día empozoñó a alguien que anteriormente había sido su dueño y única familia”.
P.D. Antes que nadie diga nada, sí se parece a un relato del Sr. Poe, pero yo lo he reflejado de otra manera y como crítica a la gente que maltrata a animales por mero placer.
Dedicado a todos aquellos animales que únicamente piden de nosotros, algo llamado cariño. Sobretodo mención especial por la perra que encontraron ahorcada en un árbol por Sabadell (Barcelona). Zinian & Vilkum.
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